Las deficiencias seminales, vistas como fertilidad reducida cuando el número de espermatozoides están por debajo del umbral, que se puede superar o minimizar aumentando la dosis de esperma, se consideraría compensable. (Taylor Leach).
La dosificación de esperma por inseminación artificial (IA) continúa siendo un tema candente. Más esperma es mejor, ¿verdad? La respuesta es una mezcla de “no” (en algunos casos) y “depende (en otros casos)”.

En 1961, Salisbury y VanDemark sugirieron por primera vez la relación entre la cantidad y la calidad de los espermatozoides, cuando propusieron aumentos de fertilidad al aumentar el número de espermatozoides inseminados hasta un nivel umbral. Después de alcanzar este nivel umbral, la población femenina se convierte en el factor limitante y los aumentos en el número de espermatozoides no dan lugar a mayores aumentos en la fertilidad. Esto se puede ver en la Figura 1, donde el toro B alcanza un valor umbral para obtener resultados óptimos a 15 millones de espermas por dosis. Aumentos adicionales en el número de espermatozoides para el toro B no darán lugar a mayores aumentos en la fertilidad, porque el factor limitante es ahora el nivel de fertilidad de la población femenina. En contraste, los toros A y C no alcanzan un valor umbral para obtener resultados óptimos, incluso cuando se usan 20 millones de espermas por dosis (Figura 1).


La Figura 1 proporciona evidencia gráfica de que hay rasgos seminales que son “compensables” y otros que son “no compensables”, según lo descrito originalmente por el Dr. R.G. Saacke de Virginia Tech. Las deficiencias seminales, vistas como fertilidad reducida cuando el número de espermatozoides está por debajo del umbral, que se puede superar o minimizar aumentando la dosis de esperma se consideraría compensable.

Se cree que los rasgos compensables de calidad del semen están relacionados con la viabilidad de los espermatozoides, específicamente con la capacidad de los espermatozoides inseminados de no solo llegar al óvulo, sino también unirse y penetrar en la cubierta externa del óvulo. Por lo tanto, si una muestra de semen contiene un bajo porcentaje de espermatozoides viables, esto se puede compensar aumentando el número de espermatozoides por dosis.

Por el contrario, los rasgos no compensables están relacionados con la incompetencia de los espermatozoides fertilizantes para completar la fertilización y mantener el desarrollo embrionario temprano, lo que resulta en una fertilidad suprimida, independientemente de la dosis de esperma. Como se ilustra en la Figura 1, la fertilidad máxima de los toros A y C es una función de rasgos no compensables y la fertilidad óptima de la población de vacas.

¿Cuáles son ejemplos de rasgos seminales compensables y no compensables? Hay evidencia de que los espermatozoides gravemente deformados no atraviesan el tracto reproductivo femenino y compiten por la fertilización, tal vez debido a la motilidad progresiva deteriorada. En consecuencia, los espermatozoides gravemente deformados dentro de una muestra de semen normal se consideran un rasgo seminal compensable.

Por otro lado, los rasgos no compensables también están asociados con la forma anormal de los espermatozoides y, para complicar aún más las cosas, la integridad del ADN. De hecho, la pobre integridad del ADN se ha visto implicada en casos de subfertilidad masculina durante casi 50 años.

Entonces, ¿qué significa todo esto realmente? Para que los productores logren una fertilidad óptima, las organizaciones de IA ajustan de manera rutinaria la dosis de IA cuando se conocen deficiencias compensables. La investigación en curso se centra en descubrir rasgos seminales no compensables, ya que estos provocan una fertilidad deprimida, independientemente del número de espermatozoides por dosis. Finalmente, resista la publicidad sin sentido centrada en un número mágico de esperma por dosis para todos los toros. Más esperma no siempre es mejor.

Artículo escrito por: Dale Moore, Veterinario de Extensión, Washington State University y Joe Dalton, Especialista en Extensión Lechera, University de Idaho, escrito para www.dairyherd.com

Fotografía: Original del Artículo publicado en dairyherd Management

Traducción: MVZ Brenda Yumibe, Alta Genetics México